La casa de las brujas
No es título de película de terror; nos referimos a una casona vieja de ladrillo rojo con raro aspecto, ubicada en la colonia Roma. Su verdadero nombre es Edificio Río de Janeiro y aún hay quien discute si debió dicho nombre a la plaza de enfrente o viceversa.
Su curiosa fachada nos recuerda a esas imágenes del cine donde la casa parece tener vida propia. Aunque en realidad, esto ha surgido del imaginario popular. Este emblemático inmueble ubicado en las calles de Durango y Orizaba de la colonia Roma fue construido en 1908 por el ingeniero británico Regis A. Pigeon; se dice que por orden de Porfirio Díaz para el centésimo aniversario de la independencia. Su extraña arquitectura con una torre terminada en pico, para muchos recuerda la forma de un sombrero de bruja, mientras que los dos nichos y el ventanal que tiene de frente semejan un rostro.
En su historia la casa de las brujas ha tenido muchas funciones; primero fue hotel, después un edificio de lujosos apartamentos. Para los años cuarenta, la casona era apodada así por los niños de la colonia; pero, hacia los años setenta surge una leyenda urbana que supone que allí habitaba una chamana (apodada Pachita), por lo que dicen que aún ocurren eventos paranormales en su interior.
Cierto o no, este edificio al norte de la colonia Roma es excepcional, pues combina su forma original con la decoración art decó de los años treinta. Actualmente es un edificio habitacional con comercios en su planta baja, donde comensales y parroquianos disfrutan de los aires multifacéticos de la colonia Roma. Quien visita la Roma quiere tomarse la foto del recuerdo frente a la fachada de la casa de las brujas, pues es una construcción como pocas en su tipo en la ciudad de México.
