Plazas y parques en la Roma
Plaza Río de Janeiro
Seguramente si has recorrido las calles de la Roma norte, alguna vez te has sentado a admirar la replica hecha en bronce del David, en medio de una hermosa fuente, colocada en este amplio jardín. En 1922 se nombró Río de Janeiro a esta plaza construida hacia 1903, en el cruce de las calles de Orizaba y Durango, debido a que José Vasconcelos (entonces Secretario de Educación), le denominó así en honor de Brasil por su centésimo aniversario de independencia.
En un principio se llamó parque Roma y tiempo después se le conoció como jardín o plaza de Orizaba. Este espacio abierto se distingue porque a su alrededor se encuentran grandes casonas afrancesadas, cafés, restaurantes, galerías de arte, así como negocios de diversa índole. Hoy, en sus amplios pasillos podemos ver gente que corre, que pasea a sus perros o disfruta con su familia.
Parque Ramón López Velarde
Es probable que en el imaginario de la Suave patria de Ramón López Velarde existiera un parque como el que ahora lleva su nombre, al sur de la colonia Roma. Este terreno fue lugar de grandes edificaciones como el Estadio Nacional, construido en lugar del panteón de la Piedad. Posteriormente, de ese pomposo recinto solo quedó la escultura de un lanzador de jabalina, ubicada al pie de una de las entradas del multifamiliar Benito Juárez.
Dicho conjunto habitacional contaba con el toque de muros decorados por Carlos Mérida, para dar un aire de lujo y modernidad en los años cincuenta. Desafortunadamente, como todos sabemos, la Roma fue dañada por los temblores de 1957 y 1985. Muestra de ello, solo algunos edificios aún en pie enmarcados por este espacio, el cual guarda en sus senderos muchas leyendas urbanas. Sin duda alguna, este par de jardines son algunos de los muchos lugares para visitar en la colonia Roma.
