Avenida Álvaro Obregón

Porque todos los caminos conducen a la Roma, a la colonia; ya sea que vivas en la ciudad de México o que vengas de visita, hay recorridos que no puedes dejar de hacer, como el de la Avenida Álvaro Obregón, inicialmente llamado Avenida Jalisco.

Este bulevar tenía en sus pretensiones originales la de parecerse a las calles francesas de la época del art nouveau, en que fue construido. Antes de convertirse en una avenida, sería el camino a la hacienda de la Condesa de Miravalle, pero cuando esos terrenos se fraccionaron para construir la colonia Roma, hacia principios del Siglo XX, su destino cambió.

A lo largo de su extenso camellón arbolado, adornado con farolas, que va de la esquina de la Avenida Oaxaca a la Avenida Cuauhtémoc, se encuentran ubicadas doce fuentes elaboradas en cantera, en donde se posan trece esculturas vaciadas en bronce; varias de ellas son réplicas de obras clásicas grecorromanas, traídas en el Siglo SVIII por Manuel Tolsá para la Academia de San Carlos. Otras fueron realizadas por artistas  del Romanticismo mexicano   del Siglo XIX. Así, en tus paseos por la Roma, puedes apreciar al Discóbolo, a Mercurio y Argos o la Venus de Milo, entre otros.

Se dice que varios personajes se asentaron en sus laterales, entre ellos el General Álvaro Obregón a quien se le dedicó el nombre de la Avenida, después de su muerte.  Está flanqueada  por edificios históricos que hoy sirven como centros culturales, como Casa Lamm o  la Casa del Poeta; pero también hay interesantes obras arquitectónicas como el Edificio Balmori, junto a galerías de arte, cafés o restaurantes. Inevitable, así como inolvidable paseo, pues a cada paso te topas con algo inesperado. Álvaro Obregón siempre tendrá sorpresas muy variadas, pues este pasaje es tan ecléctico como la colonia Roma misma.  

Por Vianey Arroyo

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